Lucas Borges en Rugbeat: el día a día en Pucará y la gestión en la URBA
Formado en el corazón de Pucará, con un recorrido estelar por el Stade Français y una marca imborrable como en Los Pumas -protagonista del histórico tercer puesto en la Copa del Mundo de 2007-, Lucas Borges sostiene su vida ligada al rugby.
Hoy, desde su rol en el Consejo Directivo de la URBA, la mirada del exwing abarca tanto la gestión dirigencial como la esencia pura del club. En las últimas semanas, su nombre comenzó a sonar con fuerza en los pasillos de la unión como un posible candidato a ocupar la presidencia.
Sin embargo, Borges opta por la cautela y le resta dramatismo a las especulaciones: "No hay ninguna confirmación de nada. No es algo que hable mucho, la verdad. Yo sé que está ese rumor, pero es mucho menos concreto de lo que todo el mundo piensa. Pero obviamente, si el nombre está, es porque soy parte de algo, aunque no hay ninguna formalidad del tema".
Desde adentro de la dirigencia, el Puma #611 comprende la complejidad de organizar un torneo masivo y apela al valor del voluntariado frente a las críticas habituales sobre el referato o las comisiones. "Yo por dentro digo: 'No tienen ni idea de todo lo que hay detrás'. Es difícil contentar a todos cuando armás un torneo. Pero bueno, en definitiva es rugby, en Argentina el voluntariado está en todos lados", reflexiona.
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Foto: Rugbeat
El referato, el scrum y los desafíos del futuro
A la hora de profundizar sobre las tensiones semanales con el arbitraje y la formación del juego agrupado, Borges remarca la necesidad de que los protagonistas den un paso al frente para involucrarse con el silbato.
"Es mucho más cómodo ir a entrenar que ir a referear. Hay una deuda pendiente de los exjugadores de acercarse un poco más al referato", sostiene, al tiempo que le quita dramatismo a las discusiones recurrentes. "El scrum siempre es algo polémico y a veces no se ponen de acuerdo ni los entrenadores cuando se cae un scrum; imaginate el réferi en ese momento", plantea.
Desde su lugar de vocal, pone el foco en un factor demográfico que ya comienza a encender alarmas en los clubes de Buenos Aires: "Nosotros en la URBA vemos que la natalidad empieza a tener una baja muy importante y posiblemente en 15 años hablemos de otras problemáticas”.
“Hoy los jugadores se entrenan también solos porque quieren estar bien y les gusta competir. A veces se busca un problema donde no lo hay", puntualiza sobre la preparación de los deportistas actuales.

Foto: UAR
El sentido de pertenencia en Burzaco
Más allá de los escritorios y los debates, la rutina de Borges vuelve de manera inevitable a Pucará, donde reparte sus horas entre el acompañamiento al plantel superior y la formación de los más chicos.
"Siempre vinculado al club, en Pucará. En este momento estoy dando una mano a Lucas González, que es el entrenador de la primera. Después acompaño a mi hijo Manu que entrena en M6... Estoy gran parte de la semana en el club y también doy una mano en la subcomisión de rugby", relata.
Esa vida social activa dentro de las instalaciones resulta el verdadero motor de la comunidad ovalada. "Hoy el club es un lugar donde la gente quiere estar; quiere ir en la semana porque ve a sus amigos y los fines de semana a ver un partido. A mí, que soy padre, me gusta llevar a mis hijos y que estén todo el sábado en el club en vez de estar en mi casa viendo tele. Si hay más gente en los clubes es porque algo bueno está pasando", destaca con orgullo sobre el presente institucional.
Ese compromiso es contagioso en cada división, donde el esfuerzo compartido sostiene la estructura del club de Burzaco. "En Pucará suele haber ocho entrenadores por división juvenil y en el plantel superior. Siempre aparece gente que quiere dar una mano. Cuando te piden ayuda y ves que todos a tu lado laburan como vos, vas y das una mano. Lo disfrutás y te sentís bien", agrega.