Del millón de Antoine Dupont al salario mínimo del Super Rugby Américas
El rugby es uno de los deportes con mayor desigualdad salarial interna. La diferencia entre una estrella, ya sea de Top 14, la League One o la Premiership inglesa, y un titular del Super Rugby Américas, puede ser hasta 30 veces mayor.
Este tema es un hecho de hace años y tras conocerse el nuevo salario de Antoine Dupont en Toulouse, que lo convierte en el jugador mejor pago de este deporte - con ingresos que rondan los 1,7 millones de dólares por temporada, solo de sueldo - se reavivó el debate.
Globalización del deporte
El deporte ovalado fue uno de los últimos en aceptar el profesionalismo, al verse amenazado por otras versiones similares - como el fútbol americano o el Rugby League - que ofrecían salarios a sus atletas.
Fue en pleno Mundial de 1995, disputado en Sudáfrica, que la por entonces International Rugby Board (ex IRB, hoy World Rugby), aceptó la creación de Ligas profesionales, lo que trajo consigo
- El inicio del Super Rugby en el Hemisferio Sur (en aquel momento, Super 12)
- La European Rugby Champions Cup, en Europa
Quizás por esa maduración tardía, el rugby todavía este por detrás de deportes como el fútbol o el básquetbol en cuanto a ingresos por jugador y, si bien hubo un crecimiento significativo en los últimos años, el desarrollo se dio en algunas latitudes en específico.
Este fenómeno produjo la migración de jugadores hacia distintas partes del mundo: en la década de 1990, el destino elegido por campeones del mundo como Michael Lynagh o David Campese era Italia, mientras que hoy, el turismo económico del Rugby viaja hasta a la League One de Japón o la Major League Rugby (MLR) de Estados Unidos.
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Hace no tanto, estas Ligas no destacaban ni sobresalían, pero en la actualidad, gracias a sus sueldos altos, sus laxas políticas de fair play financiero y que su promedio de partidos es menor al del resto del mundo, pueden darse el lujo de tener a los jugadores del momento.
Desigualdad y crisis financiera
Si bien el Rugby genera ingresos importantes - 690 millones de euros netos de ingresos generó Francia en su economía, luego del Mundial de Rugby 2023 - la estructura de distribución es conservadora. El sistema prioriza estructuras por sobre los jugadores. ¿Puede un jugador promedio construir un futuro?
Mientras Dupont en Toulouse o Finn Russell en Bath (1,64 millones por temporada), cobran cifras exorbitantes, muchos rugbiers profesionales viven una realidad más austera: apenas logran sostener su carrera que suele terminar antes de los 35 años, sin garantías médicas de por vida y con lesiones crónicas. Sin embargo, esto ocurre desde hace ya algunos años.
En 1997 (dos años después de la profesionalización), Pichot se convirtió en uno de los 10 jugadores con mejor contrato del mundo, gracias a su vínculo con Richmond, club de la segunda división inglesa, su primer destino europeo. “De golpe fue una explosión de que yo firmaba un contrato millonario en Richmond, que era verdad, una muy buena cifra”, afirmó el ex capitán de Los Pumas.
Esta desigualdad no solo afecta el desarrollo de los jugadores, sino que también está rompiendo el sistema.
Entre las temporadas 2022 y 2023, Worcester Warriors, London Wasps y London Irish (donde jugaban Agustín Creevy, Ignacio Ruiz, Juan Martín González y Lucio Cinti) fueron expulsados de la Premiership por no respetar el pago de sus sueldos, con un total de deuda, entre los tres clubes, de 90 millones de libras.
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Sin ir más lejos, en junio de 2025, Sale Sharks reportó una pérdida de 8 millones de libras, mientras que Harlequins (campeón de la Premiership en 2021) declaró pérdidas por 3,3 millones de libras. Además, según el informe de finanzas de rugby de Leonard Curtis, ningún club de la Premiership obtuvo ganancias en la temporada 2022/2023.
El paradigmático caso de Gales y el panorama global
La crisis deja en vilo a Gales. Su seleccionado viene en picada, atraviesa su peor momento, y la Welsh Rugby Unión (WRU) analiza la posibilidad de reducir una de sus franquicias del United Rugby Championship (URC). Además, en Estados Unidos, varias franquicias como Miami Sharks, anunciaron que no serán parte de la MLR en 2026, debido a la reestructuración financiera de la liga.
“El rugby está en un pésimo momento económico. Estados Unidos está casi fundido. El United Rugby Championship también, si no estuviese Sudáfrica estaría liquidado", afirmó Agustin Pichot, ex vicepresidente de World Rugby, en una entrevista en Sportscenter en diciembre de 2025.
Pero esto no ocurrió solamente en el viejo continente. Según un estudio publicado por NZ Herald, durante las temporadas 2022 y 2023, la unión de Nueva Zelanda obtuvo déficits de 47 millones y 8,9 millones de dólares respectivamente. Además, pese a haber registrado ingresos récord, en la temporada 2024, la pérdida a fin de temporada fue de 19,4 millones de dólares.
Otros países como es el caso de Argentina o Uruguay, donde el rugby de clubes no es profesional, forman jugadores que emigran a Europa sin percibir un ingreso relevante por derecho de formación como sucede en el fútbol.
Además, para la temporada 2026, World Rugby le comunicó a la región que le reducirá los ingresos en un 14% con respecto a las temporadas 2025 y 2024.
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Hoy en día, la brecha económica entre la región con las principales ligas (Top 14, League One y Premiership), es abismal. En cuanto a lo deportivo, la diferencia no es significante y algunos casos paradigmáticos lo demuestran, como:
- Justo Piccardo en Montpellier, Francia
- Boris Wenger y Pedro Delgado en Harlequins de Inglaterra
- Joaquín Moro en Leicester Tigers
Sudamérica: riqueza de jugadores, escasez de dinero
“No te das una idea lo que es la diferencia de sueldos entre el rugby y el fútbol. No te digo que un jugador de rugby no gane bien en Europa, sobre todo en los primeros equipos. Podes vivir cinco años sin hacer nada si ahorraste mucho. El jugador de fútbol el problema económico no lo tiene”, sentenció Patricio Albacete en Mkt Registrado, ex jugador de Los Pumas y Toulouse.
El rugby argentino, por el momento, y desde la exclusión de Jaguares del Super Rugby en 2020, depende 100% del exterior: para sostener económicamente a sus jugadores, para desarrollarlos y para que Los Pumas compitan al máximo nivel posible.
Sin ir más lejos, de los 32 jugadores convocados a la ventana de noviembre 2025, los únicos jugadores con actualidad en el país - en ese momento - eran Agustín ‘Tutín’ Moyano y Nicolas Roger, hoy con presente en Western Force y Benetton Treviso de Italia, respectivamente.
En la actualidad, un jugador de Los Pumas recibe montos elevados por test match pero sus ingresos , principalmente, provienen de los clubes. Además, la mayoría de los jugadores, por no decir todos, tienen contratos con distintas marcas para tener un ingreso extra.
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Es por eso que se dice que el rugby argentino no es autónomo. No presenta una competencia anual que permita desarrollar a sus jugadores y tenerlos durante todo el año. Argentina desarrolla. Europa potencia. Parece ficticio pero es real.
La brecha con el Super Rugby Américas
El contraste se vuelve aún más imponente cuando el foco se traslada a ligas emergentes como el Super Rugby Américas. Ahí, los jugadores no reciben salarios exorbitantes por mes, las temporadas no cubren el año completo y finalizan a mitad de año.
Más allá de ser un torneo competitivo, y que permite desarrollar jugadores al máximo nivel , como ya mencionamos, muchos deben compartir vivienda, ahorrar poco, y apostar a una transferencia futura al exterior si quieren vivir del deporte. De lo contrario, la segunda mitad del año vuelven a sus clubes y los ingresos provienen de otro lado.
En comparación, el deporte profesional en Sudamérica está lejos de asimilarse económicamente a las ligas de élite mundial. En cuanto al nivel, no tan lejos. Pero, sin dudas, el rugby produce estrellas millonarias como Dupont, pero sostiene una base de miles de profesionales que viven como amateurs. Ese es el verdadero riesgo del modelo global.