Felipe Contepomi: “En el rugby no había lugar para la vulnerabilidad”
La figura de Felipe Contepomi trasciende las fronteras del campo de juego. Su nombre es sinónimo de una trayectoria de élite que lo llevó desde ser el cerebro de Los Pumas en el histórico bronce de 2007 hasta formarse en los staff técnicos más exigentes del mundo, incluido su exitoso paso por el Leinster irlandés.
Hoy, en su rol de Head Coach del seleccionado mayor, Contepomi combina su formación con su visión estratégica para gestionar mucho más que un plan de juego: lidera personas.
En una charla profunda con Gabriela Olliván en el espacio "La Ronda", un ciclo de entrevistas de Infobae, el entrenador argentino desmenuzó los nuevos paradigmas de conducción en el deporte de alto rendimiento, con un foco en la empatía y la gestión del error.
La imperfección como punto de partida
Para Contepomi, la imagen del referente inalcanzable y todopoderoso es cosa del pasado. “No existe el líder perfecto. Somos todos imperfectos”, sentenció con claridad.
Esta premisa atraviesa su gestión actual, en la que busca horizontalidad en la comunicación: “Somos un grupo con 30 o 35 chicos donde me parece que hay que mostrar que hasta nosotros no somos perfectos, e incluso decir 'me confundí' si es que lo hicimos”.

En esa misma línea, reconoció la transformación cultural que atraviesa la disciplina: “En el rugby no había lugar para la vulnerabilidad. En mi deporte hay un montón todavía para aprender, pero creo que se han dado pasos muy grandes”.
Para el Head Coach de Los Pumas, entender que un líder puede fallar no debilita su autoridad, sino que humaniza el proceso.
El entorno de seguridad psicológica
Uno de los pilares de la filosofía Contepomi es la creación de un espacio donde el jugador se sienta respaldado. “Es lo más importante. Un entorno donde el jugador no tenga miedo de hablar de lo que le pasa”, explicó.
El hombre formado en Newman entiende que su función excede lo táctico y entra en el terreno de la contención humana, y reveló que en más de una ocasión había asistido a sus dirigidos en problemáticas personales que afectaban su bienestar fuera de la cancha.
“Una de las características más grandes del liderazgo es estar al servicio de los demás. Tuve situaciones donde algún jugador atravesaba algo importante y está bueno darle el acompañamiento en algo ajeno al rugby”, confesó.
El poder de los jugadores
Respecto de la clásica disyuntiva sobre si el líder nace o se hace, Contepomi fue tajante: “Yo creo en las dos. Hay gente que, por experiencias, tiene predisposición a liderar y otra que, ante situaciones que piden liderazgo, uno aprende”.
Sin embargo, el entrenador es consciente de los límites de su cargo una vez que suena el silbato inicial. “Aunque creas que como director técnico podés tener injerencia, después de todo mirás desde afuera y los jugadores tienen el poder de cambiarlo”, analizó.
Según su visión, el staff solo acompaña para “sacar la mejor versión” de quienes entran al campo, recordándonos que, en última instancia, el rugby sigue perteneciendo a quienes llevan la camiseta puesta.