Franco Florio: “Después de los JJ.OO. 2028 vuelvo al rugby”

Franco Florio pasó por el estudio de Rugbeat y analizó su presente como el hombre más rápido del país, su convivencia entre dos deportes y su plan de retorno a la ovalada.
Franco Florio: “Después de los JJ.OO. 2028 vuelvo al rugby”
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Franco Florio no es solo un nombre en una lista de atletas; es, literalmente, el hombre más rápido de la Argentina. 

Con una marca que lo avala como el recordman nacional de los 100 metros llanos, el velocista olímpico convive con una dualidad que pocos deportistas en el mundo pueden sostener: la explosividad del atletismo de élite y la destreza física del rugby. 

Camada 2000 y con una mentalidad forjada en la competencia extrema, Florio pasó por el último programa de Rugbeat para desandar su camino y proyectar su futuro.

Los inicios y el estigma del rugby

Su vínculo con la ovalada nació por herencia y pasión. “Desde los cinco años ya quería jugar al rugby. Arranqué a jugar en Belgrano Athletic por mi hermano mayor”, recordó Franco sobre sus primeros pasos en el club de sus amores. 

Esa etapa formativa fue vital para su desarrollo:

 “El deporte me tenía chocho. De chiquito esperaba el fin de semana”, agregó quien incluso logró coronarse campeón con la M19 del club de Virrey del Pino.

Sin embargo, el salto a las pistas de atletismo no fue sencillo. En un cruce de mundos poco habitual, Florio debió derribar prejuicios.

“En 2016, al verlo a Usain Bolt en los Juegos Olímpicos, me interesé por el deporte y fui a probar. Al principio no me querían recibir porque venía del rugby”, confesó sobre su primer encuentro con el atletismo. 

Aquel entrenador sostenía que muchos jugadores de rugby no eran bienvenidos porque solo buscaban usar la pista para potenciar su velocidad en el campo de juego. No obstante, al ver el fervor de Franco, el técnico “vio algo distinto” y comenzó a permitirle mechar ambas disciplinas.

La velocidad como estandarte

Para tomar dimensión del atleta del que hablamos, Franco Florio registra picos de velocidad de 42 km/h

Para ponerlo en contexto, los jugadores más rápidos del mundo ovalado suelen alcanzar marcas que promedian los 37 km/h. Durante su etapa en Pumas 7s, Franco llegó a correr a un pico de 38 km/h, una cifra que lo ponía un escalón por encima de la media del circuito mundial de aquel entonces.

Su ingreso al sistema de la UAR se dio a fines de 2018, integrando el proceso olímpico hacia Tokio 2021. En 2019, comenzó a entrenar en La Boya. 

Hasta la pandemia le estaba metiendo más al rugby. Seguía más abocado a Pumas 7s y al club”, explicó Florio.

Sin embargo, el destino cambió sus planes:

Los Juegos Olímpicos se atrasan por la pandemia y Santiago Gómez Cora me comunica que ya tenía a los wines de aquel entonces y yo era más de recambio”.

Ese fue el punto de inflexión para volcarse de lleno a la velocidad individual.

La promesa del retorno

A pesar de su éxito en las pistas y su estatus de olímpico, el cordón umbilical con el rugby nunca se cortó.

A sus 25 años, Franco tiene claro su calendario para los próximos años, pero también su destino final. “Después de los JJ.OO. 2028 vuelvo al rugby”, sentenció con firmeza en el Show de Rugbeat.

Tengo 25 años hoy y estoy convencido de que algún día voy a volver al rugby. Tengo seis o siete años más de carrera, jugaré al nivel que pueda o demuestre. Mi cabeza es competitiva, así que voy a tratar de dar lo máximo”, proyectó Franco. 

Incluso, entre risas y complicidad, coqueteó con la idea de adelantar su regreso de manera recreativa para disputar torneos de juego reducido junto al equipo de Rugbeat este mismo año.

Franco Florio es el hombre que si bien hoy corre contra el reloj, algún día correrá hacia hacia la hache.

Nota completa en: El Show de Rugbeat

 

 

 

Redacción Rugbeat
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