Santiago Silva: “Considero que en el rugby hay una unión de equipo que el fútbol no tiene”
Pocos delanteros han dejado una huella de tanta personalidad en el fútbol argentino del siglo XXI como Santiago Silva. El "Tanque", icónico goleador uruguayo con pasos campeones por Banfield, Vélez y Boca, siempre se caracterizó por un estilo aguerrido, una mentalidad competitiva implacable y una fortaleza física que parecía diseñada para otros terrenos.
En el marco de un ping pong con el canal de YouTube de “Dupla Técnica”, Silva sorprendió al revelar que esa identidad competitiva encontraba su máxima inspiración muy lejos de las canchas de fútbol: en la cultura de los All Blacks.
Con un tatuaje maorí en su piel y una fascinación que arrastra desde hace años, el exfutbolista desmenuzó su admiración por las estructuras colectivas del rugby de élite y confesó sus asignaturas pendientes con la ovalada.

La filosofía de barrer los vestuarios
El interés de Silva por el seleccionado de Nueva Zelanda no se queda en la superficie de los ochenta minutos de juego.
El atacante indagó en las entrañas de la cultura neozelandesa a través de la lectura de “El Legado”, el célebre libro de James Kerr, que analiza las claves del éxito de la franquicia más ganadora del planeta.
“Me vuelve loco que para los All Blacks vestir la camiseta no es cualquier cosa. Para los tipos hay un ritual”, explicó el uruguayo.
Se refiere, precisamente, al mantra de "Barrer los vestuarios" (Sweep the sheds), una filosofía basada en la humildad donde las máximas figuras del plantel se quedan ordenando el lugar tras cada partido, que demuestra que nadie es más grande que el equipo.
Ese sentido de pertenencia y de trabajo sucio caló hondo en la mentalidad del goleador: “Veo sus formas y maneras y me eriza la piel. Me encanta cómo defienden”, agregó con entusiasmo.
El Haka y la diferencia con el fútbol
Para el "Tanque", la mística del rugby representa un estándar grupal que muchas veces cuesta encontrar en el fútbol profesional, un ambiente con tendencias más individualistas. “Considero que hay una unión de equipo que el fútbol no tiene”, sentenció Silva en una de las frases más fuertes de la charla.
Esa cohesión se sintetiza en el impacto visual y cultural del seleccionado isleño cada vez que sale a la cancha. “El Haka me fascina. Me llama poderosamente la atención”, reconoció el oriental, quien encuentra un paralelismo entre ese espíritu guerrero y su propia forma de haber afrontado su carrera profesional en Primera División.
El deseo de probar la ovalada
A pesar de haber hecho toda su vida con la pelota en los pies, Silva no ocultó sus ganas de vivir la experiencia desde adentro y experimentar el rigor de un entrenamiento de rugby.
“Me encantaría estar ahí con ellos. El rugby es un deporte que quiero jugar. Le pedí a un amigo que quiero entrenar un día con ellos”, confesó el exdelantero, que abrió la puerta a una experiencia en el rugby de clubes.
Para cerrar, el "Tanque" admitió con total honestidad su desconocimiento del aspecto táctico, y que priorizaba lo estrictamente humano: “No sé las reglas del rugby pero me llama mucho la atención”.