Juan Martín Hernández: “Me quedó la espina de no volver a Deportiva Francesa”
Detrás de las noches de gloria en Francia, los drops memorables y la elegancia técnica que lo caracterizó a lo largo de su trayectoria, la carrera de Juan Martín Hernández también estuvo marcada por el dolor físico y la resiliencia en los momentos más oscuros.
En un diálogo profundo con Rugbeat, el formado en Deportiva Francesa abrió el corazón para repasar el calvario de sus intervenciones quirúrgicas más complejas, el impacto psicológico que sufrió al perderse la Copa del Mundo 2011 y las secuelas irreversibles que moldearon el tramo final de su vida profesional.
Una de las primeras grandes encrucijadas médicas aconteció durante su paso por la franquicia sudafricana de Sharks en 2009. Pese a que el mito popular adjudicó el problema al rigor físico de aquel certamen, la raíz venía de arrastre.
"La lesión fue por una malformación de hueso. Nací así, con una apófisis que no llegaba a cierto lugar y tenía movimiento de columna vertebral, lo que causaba fricción en los discos. La había arrastrado un año y medio con mucho dolor, pero me la encontraron mucho antes de 2007, cuando sentí un pinchazo haciendo sentadillas en medio de un plan de entrenamiento en Francia", contó sobre el diagnóstico que lo alejó diez meses de las canchas.

2011 y la época oscura: la rodilla que le costó un Mundial
Sin embargo, el golpe más desgarrador a nivel deportivo ocurrió al año siguiente, cuando sufrió la rotura del ligamento cruzado a tan solo seis meses del Mundial de Nueva Zelanda 2011.
"Inconscientemente sabía que era imposible, pero yo decía 'voy a llegar'. Me llamó Tati Phelan y me explicó que no me podía llevar porque no había jugado ningún partido. La realidad era que nunca volví a ser el mismo jugador después de esas dos lesiones", confesó Hernández sobre la pérdida del certamen internacional.
Aquella inactividad prolongada lo llevó a experimentar una suerte de duelo anticipado con la disciplina: "Fue una época oscura. Fueron casi dos años que no jugué en Los Pumas. Me preguntaba ‘¿Qué club me va a querer?...’ Coincidió con el nacimiento de mi primer hijo, no había marcas o sponsors, estuve un mes postrado en la cama sin poder salir. No considero que haya tenido depresión, pero viví el retiro en actividad. Reflexioné que cuando me retirara definitivamente iba a ser como esos dos años que estuve inactivo”.
El Mago reveló que con esa nueva perspectiva miró todo con “otros ojos”, y pasó a tomarse más ligero perder un partido o que no saliera una jugada. “Contemplé lo que había logrado al volver al plano internacional y jugar otro Mundial", comentó.

El adiós definitivo en Jaguares y el anhelo inconcluso con la Depo
El punto final a su etapa competitiva llegó en 2018 con la camiseta de Jaguares en el Super Rugby, cuando una nueva dolencia física lo obligó a priorizar su salud y su vida familiar.
"Me rompí parcialmente el cruzado en 2018. Decidí retirarme y priorizar poder correr con mis hijos antes que arriesgar una lesión que podría haber sido un desastre para mi actualidad", explicó sobre el desenlace.
No obstante, más allá del legado inquebrantable que construyó con la camiseta de Los Pumas y sus éxitos en el rugby europeo, Hernández concluyó el repaso de su trayectoria con la única deuda pendiente que le quedó dentro de la cancha: "Me quedó la espina de no volver a Deportiva. Siempre lo quise. No pudo ser".