¿Por qué nadie puede frenar a Newman en el URBA Top 14?
Parece ser que haber roto la pared abrió un universo de posibilidades que va mucho más allá de Benavídez. La histórica obtención de Newman con su primer título de la URBA la temporada pasada -con la posterior coronación en el Nacional de Clubes- significó un destape absoluto para una institución que, durante más de 50 años de historia, solía quedar a las puertas del banquete de los campeones.
Con la simbiosis justa entre referentes que se mantuvieron firmes ante cada tropiezo y jóvenes con ímpetu de revolución, el 2025 del Cardenal fue tan dorado como el color que acompaña al bordó en su escudo. Lejos de ser un golpe de suerte o una "one season wonder", en este 2026 redobló la apuesta en un certamen que amplió su nómina a 14 participantes.
Al cabo de 17 fechas disputadas en el Top 14, el conjunto dirigido por Santiago Piccaluga se ubica en el primer puesto con 71 puntos, con 11 unidades de ventaja a su perseguidor más inmediato (CASI). Ganó 16 cotejos, cosechó 7 puntos bonus ofensivos y solo cayó en una oportunidad (ante el SIC en la Fecha 3).
"Creo que todo nace más atrás que el campeonato. Siempre uno de nuestros objetivos, no solo del plantel sino como club, es dejarlo más grande de lo que lo recibimos, y eso va más allá de ganar un título. Cada año que nos quedábamos eliminados tocaba levantarse y encarar un año nuevo", analiza Rodrigo Díaz de Vivar, número 8 de Newman.
Por su parte, Santiago Marolda, wing del Cardenal, coincide en la base estructural de este presente: "Newman es un equipo muy completo. Desde las bases del juego, las formaciones fijas y la obtención nos hacemos muy fuertes. A partir de ahí está la clave de por qué tenemos este rendimiento".

De padecer los minutos finales a adueñarse de los cierres
Durante años, Newman demostró ser uno de los equipos más regulares y vistosos del rugby de Buenos Aires, pero solía colapsar de la manera más cruel en los cruces de eliminación directa.
El desglose de esa racha de caídas por la mínima margen en instancias decisivas incluye derrotas agónicas que se volvieron una pesadilla sistemática: Belgrano Athletic en 2014 (12-11), Hindú en 2015 (19-18), el SIC en 2019 (20-19), CUBA en 2021 (16-15), nuevamente el SIC en 2022 (18-17) y Alumni en 2023 (24-23 con una conversión en la última jugada de Joaquín Díaz Luzzi).
Sin embargo, el trauma pareció romperse para dar paso a una transformación conceptual. En este 2026, el Cardenal invirtió los roles y se adueñó de numerosos partidos cerrados por un margen acotado:
Fecha 5: 32-30 vs. Alumni
Fecha 7: 26-25 vs. Hindú
Fecha 8: 16-15 vs. La Plata
Fecha 16: 26-25 vs. SIC
"Si bien desde lo mental venimos trabajando distintas modalidades, lo más importante sigue estando en el juego", remarca Díaz de Vivar sobre esa transición. "A veces los resultados no se nos daban y se adjudicaba al plano mental porque fue una seguidilla de años. Principalmente, si no sos eficaz desde el juego en esos momentos decisivos, por más bien o mal que estés de la cabeza, no te va a tocar ganar. En estos años se trabajó mucho cómo abordar los cierres de partido y nos llevamos muchísimos aprendizajes. Hoy el equipo tiene hambre porque va a buscar los partidos independientemente de estar un punto abajo o veinte arriba", agrega.
A esa solidez para cerrar encuentros, Lucas Marguery, medioscrum de Newman, le suma un factor identitario decisivo: "Si tuviera que resaltar algo sería la intensidad que tiene el equipo. Obviamente nuestro ADN es intentar darle dinámica y ritmo al juego, pero creo que a eso le agregamos en los últimos años un pack de forwards muy presente que viene trabajando bien hace varios años. Eso hace que el equipo y el plantel sean bastante equilibrados, competitivos y más completos a la hora de jugar, obviamente siempre con muchísimas cosas por mejorar y pulir, pero en buen camino".

La causalidad de un plantel ancho e inagotable
Lo que agiganta el presente de Newman es que comenzó la temporada con una sangría considerable. El equipo sufrió las bajas de Lucas Marguery, Faustino Santarelli, Jerónimo Ulloa y el propio Santiago Marolda debido a sus convocatorias al Súper Rugby Américas, sumado a los retiros de campeones como Marcelo "Chelo" Brandi, Francisco Ulloa y Miguel Urtubey. Aun así, la estructura no flaqueó. Los nombres que subieron desde abajo respondieron con solidez y, con el correr del torneo, la reinserción de los jugadores provenientes del profesionalismo elevó la vara de la competencia interna.
"Este año Newman tuvo que reinventarse dadas las bajas que tuvimos. Tener una amplia base de jugadores que te dé recambio es muy necesario; hace que la ausencia de ciertos nombres no pese tanto en el rendimiento", explica Marolda. "A mí me tocó volver a un plantel muy competitivo, con todos los equipos compitiendo arriba. Me pude adaptar rápidamente al sistema y las cosas que aprendí en Peñarol me sirvieron mucho como herramientas para aportar", comentó.
En la misma línea, Marguery destaca lo que significó retornar al club tras su paso profesional: "La vuelta fue increíble, ya desde principio de año se veía a un plantel muy competitivo y con muchas apariciones en Primera que nos permiten mantener justamente la competencia interna y la profundidad del equipo en cada uno de los puestos. En lo personal fue desafiante, pero a la vez muy motivador volver a jugar con Newman. La competencia es muy sana y creo que logra sacar lo mejor de mí y de todos en general, con lo cual es muy positivo"
Esta profundidad no es casualidad, sino el resultado del trabajo invisible durante la semana. Al respecto, Marguery remarca la profesionalización de la estructura diaria del Cardenal: "Otra cosa clave que venimos mejorando con el paso de los años es la cultura de trabajo y poder sostenerlo en el tiempo. Se hace mucho foco en la parte física y de gimnasio para poder competir al nivel que queremos, combinado con un equipo de nutrición que está muy presente, y después todo lo relacionado a la recuperación. Creo que esto último junto con el descanso es clave, y lo veo cada vez más presente en el club, pero también en general a nivel URBA".
Esa filosofía se refleja en toda la tira del club de Benavídez: la Intermedia es líder habiendo perdido un solo partido en el año, mientras que todas sus Pre Intermedias (de la A a la F) se ubican dentro del Top 4 de sus respectivas tablas. En el vocablo cardenalicio no existe lugar al concepto de tener un equipo poco trabajado.

El sprint final hacia las semifinales
A falta de nueve fechas para el cierre de la fase regular en este formato de dos ruedas, Newman se encamina a asegurar su boleto a los playoffs. Su desafío más inmediato será encarar el segundo duelo del año ante Alumni, un choque exigente frente a un contrincante que busca meterse en la pelea de arriba.
Luego de haberle ganado ya a todos los equipos del certamen en lo que va de la temporada -incluida la revancha ante el SIC en la jornada 16-, el verdadero desafío de Newman no será solo sostener la cima, sino revalidar eventuales mata-mata de fin de año con la condición de equipo temible que describió Díaz de Vivar: "Lo que queremos como club cuando alguien tenga que jugar contra nosotros es que sienta incomodidad y frustración total. Queremos ser un equipo sólido desde tres pilares: las bases de las formaciones fijas, una buena defensa y, a partir de ahí, un ataque que desarme al rival".
Causas y consecuencias de un proceso ganador
Con las causas y consecuencias de la gran competencia interna, el trabajo invisible cuando las cámaras del sábado no están y las ganas de dejar al Cardenal en lo más alto, Newman ya es un club ganador mucho más allá del metal que compone una copa puesta en una vitrina.
En Benavídez no cedieron cuando el karma parecía eterno, no se agrandaron al probar el caviar del triunfo y, por sobre todas las cosas, no olvidaron el trasfondo detrás de materializar todo el arduo y silencioso trabajo en un título como sinónimo de éxito.
Por el contrario, rescataron y forjaron valores colectivos que, si bien tienen al triunfo como objetivo y medidor, ponderan por encima el cómo antes que el qué. Newman, hoy por hoy, es un equipo en el cual sus medios -tarde o temprano- van a justificar el fin.